viernes, 8 de abril de 2016

Imperativo existencial

Cosas que no existen, pero cuya simple posibilidad les da efecto (es decir, vir-tud). Considerar su posibilidad les otorga fuerza de realidad. Dios, el eterno retorno, el alma. Incluso los espectros, la suerte, la maldición, el halago, el insulto. ¿Será que acaso muchas de esas cosas que consideramos reales toman su realidad de nuestra convicción y no de ellas mismas? Una impecable des-consideración implicaría vivir el mundo como era no antes de la palabra, sino de sus relaciones, es decir, de la sintaxis (ahora considero si la sintaxis no es quizás anterior a las palabras y si hay una retórica arcaica, producto de intuiciones pre-humanas). Las cosas son las opiniones que tenemos sobre ellas, las buenas o malas, las vehementes y las circunspectas. La opinión es la manera en que las relacionamos, entre ellas o con nosotros. Agua des-opinada, noche des-opinada, zapatos des-opinados. La realidad anterior al mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario