miércoles, 18 de mayo de 2016
Silengua
El nombre de la lengua cuando llama al silencio. Cuando la lengua oye su silencio. La necesidad de una silengua viene del hecho de que el silencio no sólo se debe indicar, sino pro-crear. Procrear la inclinación al silencio es una actividad mística. Generar la armonía entre el decir y el callar es una labor poética. La inclinación religiosa al silencio es melancólica --el retorno a la lengua materna--, la inclinación poética es revelatoria: des-religiosa, ya que disipa (momentáneamente) las ligaduras. En ambos casos es un éxtasis. Una detención.
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